Ars longa, Vita brevis
osqvar's evil blogamia
linguistiqva TяA pluriverses
"Por lo que veo el hermano muerto era zurdo.
-Efectivamente señor, él era invertido en muchos aspectos."
El nombre de
donde se habla pseudocientífica mente del ambiente regnante en aqueste mondo
Para curiosos, inquietos, interesados en la lingüística o en el pobre de su amigo loco, os contaré qué es más o menos a lo que me dedico:
HPSG = Head-driven Phrase Structure Grammar
que es un formalismo lingüístico, es decir, un sistema de análisis aparecido en los 90 en Standford y utilizado en al menos una universidad de cada ciudad importante del mundo.
Su particularidad es una gramática (vamos, una forma de hacer análisis como la de árboles o corchetes que aprendimos en el colegio) que es computable y está diseñada para la implementación (que es, en este caso, la “traducción” de este lenguaje en código informático).
Es muy interesante, porque al final no te quedas en la teoría, ni te comes la cabeza preguntándote si toda esa arquitectura tan compleja se parecerá remotamente a lo que pasa en nuestro coco cuando hablamos. Al final haces un sistema (o programa) que explica el funcionamiento de la lengua (al principio, las reglas generales, y luego los detalles más discutidos), y funciona, si tu programa reconoce las frases correctas solamente, o no, si hay fallos.
LA SAGRADA TRINIDAD DISCIPLINAR:
Hoy día hay tres corrientes generales en lingüísticas: estructuralismo, generativismo y funcionalismo:
Estructuralismo: es como la Iglesia Católica: una disciplina añeja, respetable por su importante papel en nuestros primeros pasos, que se resiste a abandonar las ideas primigenias que explican el funcionamiento del Mundo, hoy en su mayoría obsoletas.
Generativismo: Provenientes de los “geeks” de los 50, intentan matematizar (formalizar) el funcionamiento del lenguaje. El método es diferente: los estructuralistas buscan el orden en el caos de los datos de la lengua, proponiendo estructuras de orden; los generativistas, por el contrario, buscan el orden que, a priori, ha permitido la creación de esas estructuras. Es decir, que las ha generado en nuestro sistema cognitivo.
Funcionalismo: Siguiendo el método experimental de ciencias humanas como la psicología, la observación de fenómenos y su organización estadística, los funcionalistas son los enemigos a ultranza de los generativistas; critican su modelización del lenguaje (mentalista o racionalista) como un esquema preconcebido al cual deben ajustarse los datos. A diferencia de ellos, los funcionalistas son ante todo empiristas.
Estructuralistas sólo quedan los clásicos, los que no se interesan a la lingüística como la ciencia que es hoy día, sino al servicio de otra disciplina, como la filología. Los generativistas se hunden en una balsa menguante ante los ojos del mundo: los modelos son revisados cada cinco años, y se simplifican los mecanismos hasta hoy día: “El Modelo Minimalista”.
Sin embargo, es la teoría preponderante en todo el mundo: la Sintaxis es reflejo del pensamiento y el resto del lenguaje se articula en torno a Ella. Nuevas teorías aparecen para sostener la pesada maquinaria, rescatando lenguas por selvas, islas y desiertos para probar que su modelo explica una estructura primigenia común a todas las lenguas del mundo, los principios, y que sus diferencias son sólo secundarias, basadas en los parámetros.
¿Y los funcionalistas? Bueno, lo que más hacen es criticar a los generativistas y sus modelos irrefutables -la lingüística es la hermana pequeña de todas las ciencias, acomplejada por su falta de tradición científica, y siempre defendiendo la legitimidad de sus modelos epistemológicos (que si debemos primero elaborar un modelo para explicar los datos o si nos lo darán ellos mismos). El problema de las conclusiones funcionalistas es que son buenas observaciones de un comportamiento humano (la lengua) para cuyo comportamiento no proponen una respuesta coherente ni cohesionada (vamos, lo que se llama un modelo).
Entre mis compañeros, jóvenes en últimos años de carrera o aprendices de doctorando, asisto cada semana (o a cada charla post-clase en la cafetería) a berrinches de acólito escéptico. Ya de por sí, creer en un modelo va contra el idealismo juvenil, la sacralización del componente inaprensible de las lenguas; así que si eres un poco hippie por supuesto que no vas a creer en el modelo.
Los generativistas son conscientes de las dificultades: los saltos mortales que da un sujeto a lo largo de toda la frase para meterse donde le llaman.
En palabras (¿irónicas? de M. Lowestan, generativista, “Si el modelo no se ajusta a los datos, hay que revisar los datos”.
Marie Pourquoie: “No puede ser que en nuestra mente el mecanismo sea tan complejo”.
Gwendoline Fox: “Mientras no haya un modelo mejor”
François Copin: “No se dan cuenta de que lo que cuenta es el discurso”
Adriana: “El día de la entrega de mi proyecto fin de carrera, cuando el profesor se enteró de que había ido diciendo por ahí que tenía mis dudas sobre el funcionamiento del modelo, me llamó a casa para reconfortarme”
Y es que se trata de un asunto de fe. Pensad en todos los generativistas que pasaron tres años o más para hacer una tesis sobre un modelo que dos años después de acabar se reveló inútil.
¿Y Yo? Bueno… volviendo al tema: yo trabajo con el modelo HPSG, que es… generativista ¡¡¡AHHHH!!! Pero tranquilidad, que no soy como ellos: como siempre soy el raro de la clase, el que tiene las ideas locas. HPSG es un modelo generativista, o sea, que prescribe de reglas (sintácticas, pero simultáneamente, semánticas, fonéticas y pragmáticas) sobre cómo se estructuran las lenguas del mundo. La diferencia viene ahora: hay una bipartición principal en el generativismo: los generativistas transformacionales, y los no-transformacionales. Los primeros son los GENERATIVISTAS famosos, los de Chomsky, los que se complican la vida un taco y al final acaban con crisis de fe y esas cosas:
"Aquél es Ubertino da Cassale, uno de los padres espirituales de nuestra Orden. Muchos lo veneran como un Santo; otros lo harían quemar por hereje."
Mi modelo dice (lo que yo piense de verdad es otra cosa, por lo que estoy siempre al margen –nunca llegaré a obispo lingüista) que no hay movimientos de una estructura primigenia para convertirse en cada lengua individual, sino que cada lengua se genera ya como es y punto.
En realidad mi modelo no se para a explicar si existen los Universales o no (a excepción de las cinco reglas aceptadas por todos), simplemente propone une sistematización del comportamiento lingüístico de cada lengua. Nuestros análisis de los datos son los mismos, pero nosotros nos limitamos a la DESCRIPCIÓN del comportamiento de la lengua, a buscar generalidades y sistematicidades, y no a la teología. Por esto merezco el desdén de algunos de mis compañeros: pero tu modelo al final no te da respuestas. “Penitentiagite!, tú puedes hacerlo todo con tu modelo” –me dicen a veces. Y cuando intento explicarles un fenómeno desde mi punto de vista:
"Quizá también quieras contarme la del otro franciscano, fray Pablo Milmoscas, que un día resbaló en el hielo y allí se quedó echado cuan largo era, y sus conciudadanos se burlaban de él, y cuando uno le preguntó si no le gustaría estar encima de algo mejor, él respondió: «Sí, de tu mujer ... » Así buscáis vosotros la verdad."
Bueno, yo sigo con mi modelo, porque me gusta, porque lo que a mí me apasiona no es solamente la teoría, (que me apasiona un taco, vaya) sino sus aplicaciones prácticas. A estas alturas, visto donde me he metido, no voy a hacerme ingeniero del lenguaje como soñaba, al menos de momento, pero sí que puedo diseñar programas de implementación de español, para traducción automática, sistemas de interacción hombre-máquina (automatización de respuestas a dudas, hotlines, etc).
El caso es que yo también tengo mis debilidades existenciales, y unos cuantos seminarios bastante especializados con profesoras muy simpáticas y viejecitas (y algún que otro lógico colgadíssimo) que dan mucha caña pero dan libertad para morir de lo que queramos, generativismo, análisis del discurso u otras drogas. Así que me dije “manos a la obra”:
El miércoles (anteayer 11.01.2006) tenía que presentar un trabajo opcional sobre lo que quisiera para esta clase sobre la evolución de lenguas y su teorización; “tipología diacrónica del inglés” había propuesto yo muy macho antes de las navidades. El caso es que por esos abatares de la vida me encontré a las nueve de la noche sin haber empezado a escribir. Bah, una exposición de media hora o así no era para tanto, pero no quería que me masacraran a críticas. Bueno, pues empecé a leer, a buscar, y mira tú por dónde que encuentro justo el sistema que buscaba desde hace tiempo; un modelo existente para explicar mi visión del funcionamiento de la lengua (ver el artículo “¿Qué es el lenguaje?”): la cladística.
Así que cogí los nuevos métodos post-linneanos (de Linneo, el naturalista) de taxonomía de las especies y los apliqué a la lengua para conjugar los estados sincrónicos (las lenguas como son hoy) y diacrónicos (de dónde vienen, cómo eran antes…). El punto era explicar por qué el inglés, siendo una lengua germánica, hermana del holandés y prima del alemán y del sueco, se parece más al francés (prima lejanilla) que a su familia.
Entonces, explicando que en realidad hubo una mutación interna por contacto demasiado íntimo con su… prima hermana, el antiguo noruego, y más tarde, algo menos íntimo, con el francés, concluí el inglés era para las lenguas germánicas como los pájaros a los dinosaurios.
Analicé algunas estructuras sintácticas de las lenguas germánicas y cómo se habían perdido en inglés con tanto contacto, en un fenómeno de criollización, o, más bien, endohibridación, que es como cuando dos especies diferentes entran en contacto y cohabitan hasta formar un bicho nuevo por intercambio de ADN, como las algas y hongos que se unen para formar líquenes.
¿Y qué pasó?
“A veces, la distancia entre la visión extática y el frenesí pecador, es demasiado corta."
Acabé a las 7 de la mañana, justo a tiempo para ducharme, desayunar, imprimir en casa de Kevin, hacer fotocopias para todos y llegar a clase a tiempo para exponer.
Yo creo que la profesora no sabía si me cachondeaba de ella o iba en serio. Pero como me contuve la risa, después de una hora de exposición hubo una hora de críticas, lo que significa que les había llegado, porque si no, se la suda y pasan rápido a otra cosa. Así que nada, muy bien, me propusieron que desarrollara la idea en mi tesis doctoral, y más tarde mis compañeros me incitaron a abandonar a mi maestra de HPSG, Mme Abeillé, de quien soy el único adepto este año, y me centrara en cosas serias, porque HPSG es demasiado limitado para eso. Pero yo tengo ideas, jua, ja, ja, ja, jau!
DICCIONARIO EPIDÉMICO DE NEOBLOGISMOS
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